En la soledad del campo
rodeada por las peñas,
entre alcornoques señora
aquí es donde tú te asientas.
Estás aquí en esta ermita
tan bonita y tan serena,
que todos los placentinos
quieren tenerte a su vera.
Eres mi madre querida
la que me calma las penas,
la que me ayudará siempre
para hacer las cosas buenas.
Como madre yo te amo,
como Patrona te adoro,
y para mí, madre mía:
¡Eres mí mayor tesoro.!
Ese tesoro tan grande
que me llena de alegría,
¡Esa que es madre de Dios!
¡Esa que es la madre mía.!
Madre que velas por mí
y por toda la ciudad,
no dejes madre querida
que crezcamos en maldad.
Danos la paz y el amor
para poder caminar,
por este valle de lágrimas
sin dejarte de adorar.
No dejes madre querida
a esta preciosa ciudad,
y vela por estos hijos
que te quieren de verdad.
Paquita Sánchez Gómez

marzo 26, 2008
su blog esta muy bien
marzo 26, 2008
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