Galaxia

Por Lunes, 8 septiembre, 2014 0 No tags Permalink 0

Las musas no me acompañan
ni pasean por mi calle,
ellas no vienen a verme
a mi no me quiere nadie.
Al contemplar los luceros
aquella noche estrellada,
vi que las musas huían
al escuchar mi llamada.
Se marchó la inspiración
a vivir a otra galaxia,
entre millones de estrella
escondida en la distancia.
El viento que me susurra
a través de la ventana,
me dice por lo bajito
¡Duerme, que vienen mañana!

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